Todos podemos ser fuertes y luchar...¿No? Pero, cuando ya no queda nada por lo que luchar, se pierde la inocencia, y nada se puede hacer.
¿Por que es tan complicado el mundo de los mayores...?
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miércoles, 29 de agosto de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
"Sí, es cierto que mañana, como cada día el sol saldrá por el mismo lugar y aproximadamente a la misma hora...pero no es menos cierto que unas horas después, el sol se pondrá de nuevo por el mismo horizonte, apagando todo aquello que brillaba, y sumiendo en la sombra todo aquello que parecía tan bello bajo su luz..."
viernes, 13 de enero de 2012
Manifiesto de la desubicación:
Dónde estoy… es algo que no se responder, ni sé si sabré. Sé donde no quiero estar,
sé de donde vengo y a donde no voy, pero no a donde voy. Y creo que no quiero saberlo.
Como referente principal tengo a mi padre, se que vengo de ahí, y sé que ese es
el camino que no debo tomar. El ejemplo que no debo seguir. Un hombre inteligente
como el que más, pero que tal vez no tuvo la suerte de muchos otros. Un genio echado
a perder. Su falta de disciplina, su arrogancia, su pasotismo, y finalmente su problema
con la bebida son los puntos básicos en los que me sustento para no caer en el mismo
agujero. Así, todavía no se cual es el camino correcto a tomar, pero sí comienzo a ver
donde están mis errores y la forma de rectificarlos, lo que por fin me llevará, espero,
por la senda adecuada. El más grave de los errores de los que soy consciente es el de
mi falta de disciplina. De ahí parte mi propuesta de obra plástica para esta asignatura,
porque es cierto que soy indisciplinado pero también lo es que amo los retos. Siempre
me mueve mi afán de superación e inconformismo, mi competitividad. Esto sí es algo
que mi padre me inculcó, y por ahora lo considero un valor positivo. A él nunca le valió
nada de lo que hice… “…puedes hacerlo mejor”, decía a cada cosa que yo hacía. Esto
es algo que siempre me frustró hasta que conocí el parkour. Esta disciplina deportiva
conlleva la aceptación de su filosofía que es la de la autosuperación constante. El deporte
en si se basa en el recorrer el camino de la manera más recta posible, sin importar los
obstáculos que aparezcan por él. “Los obstáculos forman parte del juego”, es la premisa
que define esta mentalidad.
Además de superarme en mis errores otra cosa que me mueve es el afán de conocer,
saber de todo, nunca tener una duda y dejarla pasar porque las dudas tienen un ph muy
elevado. A veces saber demasiado puede parecer peor que no saber nada, por ejemplo,
cuando tengo alguna patología me gusta investigar cómo funciona exactamente, cuales
son los síntomas y porque se producen; si debo tomar un medicamento me entretengo
leyendo el prospecto porque me interesa la interacción que se da entre algo artificial,
creado por el hombre y las propias células del cuerpo… etc. Esto a veces puede hacerme
un poco hipocondríaco, pero realmente encuentro un placer en conocer que hace
que la preocupación casi patológica pierda el sentido.
El problema más grande es que me gusta saber, pero mi padre me inculcó también la
necesidad de pensar y en mis ratos de reflexión, cuando mayor frustración y depresión
sufro, pienso en el sentido de saber. En el sentido de hacer. En el sentido en general
de vivir. Todo desde dentro tiene sentido, pero a veces me salgo y no entiendo porque
estoy haciendo todo esto, porque estoy estudiando una carrera… ¿Es real acaso?
¿cómo saberlo? Suena escéptico, pero de pequeño me atormentaba sintiéndome en “El
Show de Truman”. Siempre he tenido la sensación de no saber dónde estoy, de irme a
despertar en otro sitio, y que todo sea un extraño sueño, o algo por el estilo. A veces
disfruto pintando, o dibujando, sintiendo… y otras me doy cuenta de lo que realmente
significa sentir desde el plano de lo físico y las partículas que lo componen y dejo de
sentir, y pinto compulsivamente la frustración de no saber sentir. Es como si se me olvidase,
incluso el propio sentimiento de frustración pierde su significado. Mantener la
cabeza entretenida con videojuegos, deporte, comics, libros… hace que sienta, que no
reflexione, y que me sienta integrado, y vivo… es cuando estoy alegre y puedo pintar
de forma disciplinada, sentir y ver los colores, las pinceladas, puedo representar lo que
quiero representar porque quiero representar lo que puedo representar, tengo ese sentimiento
en mi, y soy capaz de vivirlo y controlarlo. Pero no siempre está ahí. Cuando
estoy solo, cuando me aburro de jugar, cuando no puedo hacer deporte como es ahora
por mi lesión de rodilla, cuando estoy deprimido, pienso en el sentido que tiene todo y
pierdo el control sobre mi obra, no veo los colores, no veo la pincelada… todo es blanco
y negro, matemático, oscuro, indefinido, distante.
De hecho siempre me he preguntado algo y es, ¿Por qué, si el cuerpo tiene sobre 1014
células, me siento una unidad? ¿Habrá una célula concreta que organice a todas las
demás, una célula que sea “yo”? y realmente no me siento en mi cuerpo, sino detrás
de él…como en otro plano, a veces hablo y estoy en la conversación, argumentando
y dialogando…y en realidad estoy fuera, como sujeto paciente, viendo una charla que
me es ajena, y diciendo cosas por la boca mientras pienso en otras cosas como si otra
célula se adueñara de una porción de mi cerebro y mis facultades oratorias y se pusiera
a hacer lo que le apetece sin consultarme previamente a “mi”.
Esto contado a un psicólogo tal vez le pareciese patológico, pero en realidad no lo creo
así. De hecho podría relacionarse con un brote esquizofrénico, o bipolar, tal vez con un
trastorno disociativo de identidad… pero no me siento exactamente así… supongo que
guardo cierto punto de cordura en el hecho de reflexionar sobre ello. Pienso que si me
diesen algún tratamiento lo único que podrían conseguir sería que dejase de reflexionar…
y supongo que viviría feliz, si… porque no deja de ser angustioso el hecho de vivir
así, pero en cierto modo me siento privilegiado, porque puedo entender muchas cosas
sin que me afecten en mi forma de vida. Y si la angustia me invade está en mi mano
alienarme tras un videojuego, un libro o una película, y hacer como que sí que siento,
como que sí que puedo vivir de forma normal y entonces puedo volver a pintar lo que
siento, porque lo siento. Cuando más “normal” me siento es sobre todo cuando estoy
en pareja… lo cual, cuando no lo estoy o cuando tengo esos ratos de reflexión por el
motivo que sea me doy cuenta de cuánto afectan las drogas al funcionamiento de mi
cerebro… y me siento bastante primario porque es de las pocas cosas que no puedo
controlar, en esas situaciones las drogas se apoderan de mi cuerpo, y no soy capaz de
reflexionar… y mi obra cambia radicalmente… o deja de ser mi obra… no sé hasta qué
punto sé cuando soy yo y cuando es mi obra.
Por eso no sabría ubicarme en el arte exactamente… sé que cuando tengo sentimientos,
estos me dicen a dónde no quiero ir, y cuando no los tengo, sino que vienen a mí
las reflexiones, pienso que en realidad no sé porque me importa a donde me lleven mis
pasos ni si tiene mucho sentido caminarlos, porque no sé cuando se detendrán y cuando
este muerto, si dejo algo de mí en este mundo ¿me importará la huella que haya dejado?
Y esa huella acaso no se borrara con el paso de los años, si en el más remoto de los
casos durara algunos milenios, cuanto sentido tendría eso, si el universo tiene una vida
tan larga… no será más que una miguita en una panadería. De hecho en mis momentos
de reflexión nada de lo que hago a diario tiene sentido, ni estudiar la carrera, ni pintar,
ni nada… pero también guardo un sentimiento que me viene de cuando en vez que me
hace sentir cierta necesidad de encajar, es más un instinto quizá. Tengo que introducirme
en este sistema porque no hay otro, es el que tengo, mi instinto de supervivencia
me dice que tengo que hacer las cosas que hacen los demás, y la educación que tengo,
basada en ideales morales cristianos, también me hace sentir cierta obligación para con
la sociedad, así que mi manera de llevarlo es la de la filosofía que me he impuesto a
forma de competición para con mi ser en el contexto en que está.
Tengo que demostrarme a mí mismo lo que soy capaz de hacer, y cuando me dejo llevar
por los sentimientos, tengo la necesidad de sentir orgullo por los logros que pueda haber
hecho de este modo. En esos momentos necesito que el mundo me acepte, aunque
luego todo pierda el sentido.
Así cuando estoy frustrado, en esos momentos de pintar desde fuera, solo vienen a mi
mente monstruos e imágenes bizarras, trato de ponerle rostro a mi frustración por medio
de trazos y manchas sin color, oscuras. Se me vienen a la mente terrenos yermos,
muerte, vacío, el tiempo, la materia, y lo que trato de hacer es representar todas esas
cosas simplemente para obligarme a sentir algo, porque cuando vuelvo a mi vida veo
esas imágenes y me transmiten algo, bueno o malo, pero algo… me ayudan a sentirme
vivo, dentro del juego.
El resto del tiempo, vienen a mi sentimientos, sensaciones, mucho más físicas, puedo
interactuar con el color, con la materia, con el material pictórico, con un yo mucho más
sensible y vivo, menos analítico pero más crítico, más disciplinado, puedo manejar mis
sentimientos y sensaciones y plasmarlas para poder transmitirlas al resto de personas
y cuando lo presento tengo esa necesidad de aceptación, que a su vez es un deseo de
crítica que me ayude a superarme un poco más y dejar una huella más grande… porque
no sé si cuando muera me importará o no…pero por si acaso, mientras estoy vivo tengo
la voz de la conciencia, que seguro que es la voz de mi padre que me dice que debe ser
así, que debo hacer lo mejor que pueda para decirme, “puedes hacerlo mejor” y así sucesivamente,
porque aunque no se a donde me lleva, sé que no caminar no me llevara
a ningún sitio, y en realidad… tampoco tiene sentido. Digamos que es un… “ vivir no
tiene mucho sentido… no lo pedí, y no sé si lo quiero… pero ya que estamos, habrá que
hacerlo como el mejor”.
sé de donde vengo y a donde no voy, pero no a donde voy. Y creo que no quiero saberlo.
Como referente principal tengo a mi padre, se que vengo de ahí, y sé que ese es
el camino que no debo tomar. El ejemplo que no debo seguir. Un hombre inteligente
como el que más, pero que tal vez no tuvo la suerte de muchos otros. Un genio echado
a perder. Su falta de disciplina, su arrogancia, su pasotismo, y finalmente su problema
con la bebida son los puntos básicos en los que me sustento para no caer en el mismo
agujero. Así, todavía no se cual es el camino correcto a tomar, pero sí comienzo a ver
donde están mis errores y la forma de rectificarlos, lo que por fin me llevará, espero,
por la senda adecuada. El más grave de los errores de los que soy consciente es el de
mi falta de disciplina. De ahí parte mi propuesta de obra plástica para esta asignatura,
porque es cierto que soy indisciplinado pero también lo es que amo los retos. Siempre
me mueve mi afán de superación e inconformismo, mi competitividad. Esto sí es algo
que mi padre me inculcó, y por ahora lo considero un valor positivo. A él nunca le valió
nada de lo que hice… “…puedes hacerlo mejor”, decía a cada cosa que yo hacía. Esto
es algo que siempre me frustró hasta que conocí el parkour. Esta disciplina deportiva
conlleva la aceptación de su filosofía que es la de la autosuperación constante. El deporte
en si se basa en el recorrer el camino de la manera más recta posible, sin importar los
obstáculos que aparezcan por él. “Los obstáculos forman parte del juego”, es la premisa
que define esta mentalidad.
Además de superarme en mis errores otra cosa que me mueve es el afán de conocer,
saber de todo, nunca tener una duda y dejarla pasar porque las dudas tienen un ph muy
elevado. A veces saber demasiado puede parecer peor que no saber nada, por ejemplo,
cuando tengo alguna patología me gusta investigar cómo funciona exactamente, cuales
son los síntomas y porque se producen; si debo tomar un medicamento me entretengo
leyendo el prospecto porque me interesa la interacción que se da entre algo artificial,
creado por el hombre y las propias células del cuerpo… etc. Esto a veces puede hacerme
un poco hipocondríaco, pero realmente encuentro un placer en conocer que hace
que la preocupación casi patológica pierda el sentido.
El problema más grande es que me gusta saber, pero mi padre me inculcó también la
necesidad de pensar y en mis ratos de reflexión, cuando mayor frustración y depresión
sufro, pienso en el sentido de saber. En el sentido de hacer. En el sentido en general
de vivir. Todo desde dentro tiene sentido, pero a veces me salgo y no entiendo porque
estoy haciendo todo esto, porque estoy estudiando una carrera… ¿Es real acaso?
¿cómo saberlo? Suena escéptico, pero de pequeño me atormentaba sintiéndome en “El
Show de Truman”. Siempre he tenido la sensación de no saber dónde estoy, de irme a
despertar en otro sitio, y que todo sea un extraño sueño, o algo por el estilo. A veces
disfruto pintando, o dibujando, sintiendo… y otras me doy cuenta de lo que realmente
significa sentir desde el plano de lo físico y las partículas que lo componen y dejo de
sentir, y pinto compulsivamente la frustración de no saber sentir. Es como si se me olvidase,
incluso el propio sentimiento de frustración pierde su significado. Mantener la
cabeza entretenida con videojuegos, deporte, comics, libros… hace que sienta, que no
reflexione, y que me sienta integrado, y vivo… es cuando estoy alegre y puedo pintar
de forma disciplinada, sentir y ver los colores, las pinceladas, puedo representar lo que
quiero representar porque quiero representar lo que puedo representar, tengo ese sentimiento
en mi, y soy capaz de vivirlo y controlarlo. Pero no siempre está ahí. Cuando
estoy solo, cuando me aburro de jugar, cuando no puedo hacer deporte como es ahora
por mi lesión de rodilla, cuando estoy deprimido, pienso en el sentido que tiene todo y
pierdo el control sobre mi obra, no veo los colores, no veo la pincelada… todo es blanco
y negro, matemático, oscuro, indefinido, distante.
De hecho siempre me he preguntado algo y es, ¿Por qué, si el cuerpo tiene sobre 1014
células, me siento una unidad? ¿Habrá una célula concreta que organice a todas las
demás, una célula que sea “yo”? y realmente no me siento en mi cuerpo, sino detrás
de él…como en otro plano, a veces hablo y estoy en la conversación, argumentando
y dialogando…y en realidad estoy fuera, como sujeto paciente, viendo una charla que
me es ajena, y diciendo cosas por la boca mientras pienso en otras cosas como si otra
célula se adueñara de una porción de mi cerebro y mis facultades oratorias y se pusiera
a hacer lo que le apetece sin consultarme previamente a “mi”.
Esto contado a un psicólogo tal vez le pareciese patológico, pero en realidad no lo creo
así. De hecho podría relacionarse con un brote esquizofrénico, o bipolar, tal vez con un
trastorno disociativo de identidad… pero no me siento exactamente así… supongo que
guardo cierto punto de cordura en el hecho de reflexionar sobre ello. Pienso que si me
diesen algún tratamiento lo único que podrían conseguir sería que dejase de reflexionar…
y supongo que viviría feliz, si… porque no deja de ser angustioso el hecho de vivir
así, pero en cierto modo me siento privilegiado, porque puedo entender muchas cosas
sin que me afecten en mi forma de vida. Y si la angustia me invade está en mi mano
alienarme tras un videojuego, un libro o una película, y hacer como que sí que siento,
como que sí que puedo vivir de forma normal y entonces puedo volver a pintar lo que
siento, porque lo siento. Cuando más “normal” me siento es sobre todo cuando estoy
en pareja… lo cual, cuando no lo estoy o cuando tengo esos ratos de reflexión por el
motivo que sea me doy cuenta de cuánto afectan las drogas al funcionamiento de mi
cerebro… y me siento bastante primario porque es de las pocas cosas que no puedo
controlar, en esas situaciones las drogas se apoderan de mi cuerpo, y no soy capaz de
reflexionar… y mi obra cambia radicalmente… o deja de ser mi obra… no sé hasta qué
punto sé cuando soy yo y cuando es mi obra.
Por eso no sabría ubicarme en el arte exactamente… sé que cuando tengo sentimientos,
estos me dicen a dónde no quiero ir, y cuando no los tengo, sino que vienen a mí
las reflexiones, pienso que en realidad no sé porque me importa a donde me lleven mis
pasos ni si tiene mucho sentido caminarlos, porque no sé cuando se detendrán y cuando
este muerto, si dejo algo de mí en este mundo ¿me importará la huella que haya dejado?
Y esa huella acaso no se borrara con el paso de los años, si en el más remoto de los
casos durara algunos milenios, cuanto sentido tendría eso, si el universo tiene una vida
tan larga… no será más que una miguita en una panadería. De hecho en mis momentos
de reflexión nada de lo que hago a diario tiene sentido, ni estudiar la carrera, ni pintar,
ni nada… pero también guardo un sentimiento que me viene de cuando en vez que me
hace sentir cierta necesidad de encajar, es más un instinto quizá. Tengo que introducirme
en este sistema porque no hay otro, es el que tengo, mi instinto de supervivencia
me dice que tengo que hacer las cosas que hacen los demás, y la educación que tengo,
basada en ideales morales cristianos, también me hace sentir cierta obligación para con
la sociedad, así que mi manera de llevarlo es la de la filosofía que me he impuesto a
forma de competición para con mi ser en el contexto en que está.
Tengo que demostrarme a mí mismo lo que soy capaz de hacer, y cuando me dejo llevar
por los sentimientos, tengo la necesidad de sentir orgullo por los logros que pueda haber
hecho de este modo. En esos momentos necesito que el mundo me acepte, aunque
luego todo pierda el sentido.
Así cuando estoy frustrado, en esos momentos de pintar desde fuera, solo vienen a mi
mente monstruos e imágenes bizarras, trato de ponerle rostro a mi frustración por medio
de trazos y manchas sin color, oscuras. Se me vienen a la mente terrenos yermos,
muerte, vacío, el tiempo, la materia, y lo que trato de hacer es representar todas esas
cosas simplemente para obligarme a sentir algo, porque cuando vuelvo a mi vida veo
esas imágenes y me transmiten algo, bueno o malo, pero algo… me ayudan a sentirme
vivo, dentro del juego.
El resto del tiempo, vienen a mi sentimientos, sensaciones, mucho más físicas, puedo
interactuar con el color, con la materia, con el material pictórico, con un yo mucho más
sensible y vivo, menos analítico pero más crítico, más disciplinado, puedo manejar mis
sentimientos y sensaciones y plasmarlas para poder transmitirlas al resto de personas
y cuando lo presento tengo esa necesidad de aceptación, que a su vez es un deseo de
crítica que me ayude a superarme un poco más y dejar una huella más grande… porque
no sé si cuando muera me importará o no…pero por si acaso, mientras estoy vivo tengo
la voz de la conciencia, que seguro que es la voz de mi padre que me dice que debe ser
así, que debo hacer lo mejor que pueda para decirme, “puedes hacerlo mejor” y así sucesivamente,
porque aunque no se a donde me lleva, sé que no caminar no me llevara
a ningún sitio, y en realidad… tampoco tiene sentido. Digamos que es un… “ vivir no
tiene mucho sentido… no lo pedí, y no sé si lo quiero… pero ya que estamos, habrá que
hacerlo como el mejor”.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Cualquiera puede tener un mal día
Desde el mas inocente al más horrible ser, todos tenemos un momento en el que se nos patinan las meninges y cometemos actos que después pesan sobre nuestra conciencia. Un solo momento puede darte días, meses, años o una vida entera de angustia, de malestar, de dolor, de tristeza, de arrepentimiento. Es por eso que reflexiono sobre hasta qué punto somos dueños de nuestros actos, y como en ello el alcohol puede influir.
El alcohol, ¿nos hace perder el control? ¿Hace que hagamos cosas que no queremos? Bueno, en cierta medida si. Tenemos un sistema de valores impuesto por la iglesia según ciertas cosas están mal, no podemos hacer esas cosas sin sentirnos mal. Nos educan para sentirnos mal por esos actos, aun no siendo creyentes. No se me confundan, yo comparto esos valores, y tampoco son creyente. Todos queremos esos valores, pese a que no son innatos, si no impuestos, los tomamos como propios y únicos. Los valores de otras religiones nos parecen aberrantes, inconcebibles. QUEREMOS seguir esos valores, esas normas impuestas. Por eso, en parte, el alcohol nos hace no hacer lo que queremos hacer. Pero, ¿no es esto a su vez una liberación? En realidad como seres vivos, todos esos valores son una mierda, cualquier animal en su sano juicio hace lo que le apetece hacer porque tiene instintos, que son otros posibles valores, más salvajes, pero estos si que son innatos. Así que impongamos a un perro nuestros valores cristianos. Al perro le trae sin cuidado la religión, para el tú mandas porque tienes la correa,y tiendes a obligarle a actuar de una manera, reprimiendo su forma natural de ser, la forma natural de ser de cualquier animal. En nuestro caso la correa la tienen los que escribieron la biblia, pese a que la promulgan los políticos haciendo ver que son quienes mandan. Solo son perros más grandes.
El caso es que, tu tienes esos valores y en general crees querer cumplirlos porque estas educado para querer cumplirlos. Cuando bebes, o te drogas, crees perder la voluntad. Pero no es así, los instintos más básicos afloran. Nada de lo que hagas borracho es algo que no quisieras hacer, es algo que te enseñaron a no querer hacer pero que en tu ser natural si deseas. Así pues si haces algo de lo que mañana no te sientas orgulloso, no puedes culpar al alcohol, no solo porque eres tú quien lo bebe, no al revés, si no también porque el alcohol estará exclusivamente poniendo de manifiesto tu subconsciente, o tu mente consciente interior, tu forma natural de ser. Tu...OZARU
martes, 22 de marzo de 2011
Mierda,mierda,mierda...
Gran putadérrima. Me tiré hasta las 3 de la madrugada de ayer para hacer este dibujo para un concurso, sabía que día expiraba, pero no me fijé en la hora así que tras terminar me dije: Mañana lo escaneo bien, y lo envío... Cuando hube terminado de retocar el contraste de la imagen y estando a punto para enviarla, leo en la página del concurso que el plazo había expirado hacía 3 horas... De lo que se deduce, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy... :(
domingo, 6 de marzo de 2011
Ciclo suicida
Franz Kolb, a él le debo esta pieza... o no. Para cualquier persona seguramente, pero el enrevesado de lizart tiene que complicarlo todo porque si no no es feliz. Touché... Ahí es donde veo el toque de sabor de esta secuencia de imágenes sin sentido al que llaman "vida". Verán, Franz Kolb, farmacéutico, "inventó" un material nuevo cuya finalidad era eliminar las dificultades que entrañaba la arcilla a la hora de realizar con ella un proyecto artístico. Este material es el que llamamos con tanta familiaridad y de forma menospreciada "plastilina". Sin duda un gran "invento". El problema que le encuentro es, ¿hasta que punto se ha inventado algo nuevo? ¿acaso ha fabricado algo que no existiera ya? ¿es un creador?
Utilizo a Franz como pretexto porque esto llevo pensándolo desde que tengo recuerdos... él ha tomado materiales y los ha unido, ha hecho, o al menos eso semeja a simple vista un "algo" nuevo. Pero ¿cómo? ¿que ha sucedido con los materiales que había antes? mirando la tabla periódica leo las mismas letras que componían las materias principales en la nueva creación... Entonces, ¿ha creado? ... yo lo definiría como reordenado más bien. Y he aquí el pensamiento que me corroe: ¿cómo hemos reordenado la materia que compone la tierra para crear eso que denominamos "contaminación"? No hemos traído nada que no estuviera aquí ya, y aún así hemos conseguido "reorganizar" los materiales que componen la tierra, que no son otros que los que nos componen a nosotros, para volverlos contra su propia salud, y contra la nuestra por asociación. Esto es similar aunque duela admitirlo a lo que pasa con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. (S.I.D.A) el cual se apropia de los agentes que se encargan de nuestro bienestar y los torna en su propio beneficio. Esto en principio no guarda maldad, el virus tan solo quiere reproducirse, existir, que es para lo que ha sido "creado"... pero al unirse esta con cualquier otra patología, el enfermo se ve indefenso,y en muchos casos, si no es por los avances médicos la muerte es un destino ineludible.
El virus se suicida para sobrevivir. Como el hombre. Y contra la humanidad tampoco hay vacuna, pues...formamos parte de la propia materia de la que se compone la tierra, nosotros también estábamos aquí, no hemos salido de ningún sitio lejano a este que estamos reordenando, pero aún así me resulta extraño como nos relacionamos con nuestro entorno, entre nosotros, ¿qué es lo que esta reorganizado de manera contraproducente dentro de esta materia que nos hace hermanos?
O lo que es lo mismo para aquellos que rezan... si dios nos ha creado a su imagen y semejanza, o bien no tenía muy buena mano con la escultura...o el también era un hijo "del cosmos", y su mente estaba asimismo desordenada, pues nos ha creado para que nos destruyamos.
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