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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cualquiera puede tener un mal día

Desde el mas inocente al más horrible ser, todos tenemos un momento en el que se nos patinan las meninges y cometemos actos que después pesan sobre nuestra conciencia. Un solo momento puede darte días, meses, años o una vida entera de angustia, de malestar, de dolor, de tristeza, de arrepentimiento. Es por eso que reflexiono sobre hasta qué punto somos dueños de nuestros actos, y como en ello el alcohol puede influir.
El alcohol, ¿nos hace perder el control? ¿Hace que hagamos cosas que no queremos? Bueno, en cierta medida si. Tenemos un sistema de valores impuesto por la iglesia según ciertas cosas están mal, no podemos hacer esas cosas sin sentirnos mal. Nos educan para sentirnos mal por esos actos, aun no siendo creyentes. No se me confundan, yo comparto esos valores, y tampoco son creyente. Todos queremos esos valores, pese a que no son innatos, si no impuestos, los tomamos como propios y únicos. Los valores de otras religiones nos parecen aberrantes, inconcebibles. QUEREMOS seguir esos valores, esas normas impuestas. Por eso, en parte, el alcohol nos hace no hacer lo que queremos hacer. Pero, ¿no es esto a su vez una liberación? En realidad como seres vivos, todos esos valores son una mierda, cualquier animal en su sano juicio hace lo que le apetece hacer porque tiene instintos, que son otros posibles valores, más salvajes, pero estos si que son innatos. Así que impongamos a un perro nuestros valores cristianos. Al perro le trae sin cuidado la religión, para el tú mandas porque tienes la correa,y tiendes a obligarle a actuar de una manera, reprimiendo su forma natural de ser, la forma natural de ser de cualquier animal. En nuestro caso la correa la tienen los que escribieron la biblia, pese a que la promulgan los políticos haciendo ver que son quienes mandan. Solo son perros más grandes. 
El caso es que, tu tienes esos valores y en general crees querer cumplirlos porque estas educado para querer cumplirlos. Cuando bebes, o te drogas, crees perder la voluntad. Pero no es así, los instintos más básicos afloran. Nada de lo que hagas borracho es algo que no quisieras hacer, es algo que te enseñaron a no querer hacer pero que en tu ser natural si deseas. Así pues si haces algo de lo que mañana no te sientas orgulloso, no puedes culpar al alcohol, no solo porque eres tú quien lo bebe, no al revés, si no también porque el alcohol estará exclusivamente poniendo de manifiesto tu subconsciente, o tu mente consciente interior, tu forma natural de ser. Tu...OZARU